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Tipos de luces para el coche: ventajas y desventajas

Año tras año, la DGT incorpora nuevas medidas de seguridad y nuevos sistemas obligatorios que se van incorporando, poco a poco, a nuestros turismos y reemplazando los sistemas anteriores. Uno de estos sistemas es la iluminación, un elemento vital para garantizar la seguridad, tanto de los ocupantes del vehículo como de los demás transeúntes y conductores.

Tanto es así, que es recomendable llevar encendidas las luces, incluso de día. Todos los vehículos comercializados a partir del 2011 vienen con las luces diurnas de serie, ya que son de obligatorio uso. Las luces diurnas utilizan un sistema independiente, que hace que se encienda en el momento de arrancar el coche y, por supuesto, son de bajo consumo energético. El objetivo de estas luces es mejorar la visibilidad del vehículo a plena luz del día. Por todos estos motivos, se puede decir que son un sistema de seguridad activo para nuestros coches.

Como la mayoría de los componentes del vehículo, las luces han sufrido una serie de evoluciones pasando por distintos modelos que explicaremos a continuación con sus ventajas y desventajas.

Cuando empiezan a aparecer los primeros vehículos, rápidamente surgió una necesidad de poder disponer de una iluminación para transitar por la noche. A principios del siglo XX, se recurrió a la tecnología de la época: las lámparas de aceite, que aportaban muy poca iluminación y eran muy aparatosas de encender y rellenar.

Posteriormente, llegaron las luces incandescentes o bombillas. En sus inicios, no ofrecían gran luminosidad, pero sí facilitaban una gran ventaja frente a las lámparas de aceite. Poco a poco, ganaron en luminosidad, haciéndose muy importantes y de uso extendido en todo tipo de vehículos.

A mitad de siglo, llegaron las lámparas halógenas, que son las más utilizadas hoy en día. El filamento alcanza más temperatura sin fundirse, así que conseguimos mucha más luminosidad. Se encuentran forradas por un material reflectante para potenciar la luz. También se fabrica en forma de cilindro, que cumple la misma función de canalizar y potenciar el haz de luz. Al ser la bombilla más usada actualmente, también se convierte en la más económica y eso constituye su mayor ventaja junto con la gran variedad de repuestos.

La verdadera revolución en el mundo de la iluminación de los vehículos vino de la mano de los faros de xenón. Se trata de una lámpara de descargas de gas que nos ofrece una gran claridad, de forma que estas luces se hacen muy visibles, incluso durante el día.

Funciona de la siguiente manera: un arco eléctrico arde entre dos electrodos de tungsteno de la lámpara de descarga de gas de xenón. Su forma diminuta, en comparación con sus antecesores, es muy similar a una ampolla de cristal de cuarzo. En este espacio, contiene un relleno de gas xenón a alta presión, así como mercurio y sales metálicas que, mezclados entre sí, originan como resultado el foco que conocemos.

Su mecanismo es muy parecido a una fluorescente. Para el encendido, se precisa de un impulso de alta tensión, que lo crea por medio de un balasto electrónico. Son los primeros competidores con las lámparas halógenas. Sin embargo, su sistema de sustitución es más complejo, debido a que un tubo de xenón requiere de los servicios de un especialista.

Aun así, las ventajas del xenón son muy grandes. La luz es el doble que la bombilla halógena y en algunos casos triplica a ésta. Sus ventajas no son solo las relacionadas con la luminosidad, sino también la facilidad con la que el xenón es capaz de cubrir toda la carretera. Abarca la zona de dispersión mediante las lentes del proyector llegando a cada rincón de la calzada. Y por último, su mayor ventaja es el claro incremento de la durabilidad de la lámpara.

Siguiendo la cronología, nos encontramos con nuevas tecnologías  que se aplican también en nuestro hogar y en algunos alumbrados públicos. Un ejemplo es la tecnología de las lámparas led. Son lámparas de bajo consumo y gran capacidad lumínica. Se trata de un producto novedoso aún en desarrollo; sin embargo, marcas como Audi se decantan por completo por ellas.

El sistema cuenta con varios diodos (LED), que en conjunto logran una iluminación casi tan potente como el xenón. Actualmente, se halla en periodo de prueba y mejora, pero una vez terminado se tratará de una tecnología dominante. Al igual que los xenón, es necesario un técnico para su sustitución y además cuenta con un pequeño hándicap: la temperatura.

Las instalaciones LED tienen instalado un disipador para poder bajar la temperatura que se alcanza en el foco de vehículo y para que no se transmita al resto de habitáculo del motor. Por otro lado, la gran ventaja es el color de los LED. Cuenta con la capacidad de poder cambiarlo aunque por el momento se están utilizando iluminaciones blancas dado el buen resultado que ofrecen.

Por último, haremos mención a la más reciente novedad en cuestión de iluminación de vehículos: los proyectores láser. Su sistema está compuesto por varios diodos láser que, junto con una sustancia fluorescente de fósforo, consiguen excelentes resultados. Su foco es muy similar a la luz del día en cuanto a potencia y color. La gran distancia de alumbrado es su mayor ventaja. El consumo frente a un LED es de un 30% menos; sin embargo, al encontrarse en desarrollo, su instalación es costosa y, por el momento, solo vehículos de alta gama como el BMW i8 o el Audi R8 LMX permiten llevarlos instalados. Es muy probable que en unos años podamos ver cómo se incorpora a más vehículos, reduciendo costes y mejorando la tecnología.

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